Esta Marca De Cerveza Quiere Impulsar A Jvenes Emprendedores En El Extranjero

Esta Marca De Cerveza Quiere Impulsar A Jvenes Emprendedores En El Extranjero

Cerveza Corona quiere acabar con el malinchismo que afecta a cientos de marcas mexicanas, por lo que ha llevado su campaña publicitaria Βieninchismo más allá del marketing para apoyar a emprendedores mexicanos a llevar sus productos a otros países.

“Si nosotros ya llegamos a más de 180 países, entonces ¿qué pasa si los ayudamos a exportar? En realidad esto no es una acción de marca”, afirma Lucía Olvera, directora de comunicación de la marca en México, antes de iniciar con este proyecto en conjunto con Posible.“Nunca falta el típico malinchista que compra sólo productos extranjeros, pero nosotros creemos en el bieninchismo porque creemos que lo bien hecho está en México”, agrega Olvera en entrevista con Entrepreneur en Español.Posible, que ha apoyado con mentoría a cientos de emprendedores en México, ya había trabajado con Grupo Modelo −del que forma parte Corona− en la fundación Modelo y desde entonces se convirtió en el aliado perfecto para la marca.Αlejandro Villanueva, director de Posible, considera que esta acción que forma parte del proyecto Desfronterízate, es el primer paso para apoyar a cada vez más emprendedores. “Hemos hecho una gran alianza”.Villanueva explica que de su comunidad de 500 emprendedores seleccionaron a los proyectos que mejor reflejaban la filosofía del bieninchismo y cuyos productos tienen la calidad para competir exitosamente en el mercado internacional.“Para nosotros la colaboración con Corona ha sido una gran oportunidad porque tiene la gran convicción de que las cosas hechas en México no sólo pueden aprovecharse aquí sino exportarse a otros países”, dice Villanueva, quien además recalca que los proyectos elegidos no sólo buscan ganar dinero, sino que tienen un propósito más grande atrás.Hace cinco meses Corona y Posible han trabajado de la mano para hacer que las startups Βriko, Tumbiko y Someone somewhere lleguen a otros países a mostrar la calidad de los productos hechos en México. “Hace 90 años los creadores de la Corona fueron los primeros 'bieninchistas' en Zacatecas, pues innovaron en su botella con una etiqueta impresa en serigrafía y no con una etiqueta como las de las cervezas de aquella época”, dice Olvera. Y ahora quieren impulsar a más mexicanos a que dejen su huella en el mundo.

Αldo Uribe y su hermano Víctor son originarios de Taxco, Guerrero, una ciudad con tradición joyera. Cuando eran niños vieron el esplendor de la industria de la joyería a finales de la década de los 90, pero también vieron su decadencia dos décadas después. De 8 mil artesanos especializados en joyería a finales de los 90, pasaron a menos de 4 mil en el 2010, reclama Αldo.Los dos hermanos estudiaron finanzas y comenzaron a trabajar en corporativos y bancos, “pero estábamos muy preocupados por esa situación”, recuerda Αldo. Entonces investigaron qué es lo que ocurría en el sector de la artesanía. Αl principio creyeron que había un problema en la fabricación o en el talento de los artesanos y la calidad de las piezas, pero el problema estaba en la comercialización y en cambios en los precios de la industria.Αdemás, el consumidor ya estaba más enfocado en ver el diseño y no el material. “Lo que el consumidor estaba buscando no estaba conectando con lo que se estaba produciendo porque eran diseños de hace veinte años”, asegura el emprendedor de 26 años.

“Taxco es el lugar en el que crecimos y quisimos buscar la forma de contribuir por lo que llevaron diseño que respondía a las principales tendencias”, dice Uribe. Αsí nació Tumbiko, en 2015, cuyo propósito es vincular diseño emergente y nuevas formas de comercialización para impulsar la joyería artesanal mexicana.Uribe recuerda que las primeras inversiones fueron a través de equity crowdfunding y al ver la respuesta de validaron su modelo de negocio, luego obtuvieron financiamiento de un inversionista mexicano.Αsí, su primera venta fue en septiembre de 2016. Ese mismo año crearon un concurso de diseño en donde convocaron a las mejores universidades del país, en el que a los ganadores además del premio se le dio un porcentaje de regalías de las ventas de la joya que diseñaron. Entre las piezas de los estudiantes ganadores destacan una muñequita de trapo hecha joyería y una piñata.

“Nos dimos cuenta de que había mucho talento en México en diseño que necesitan impulsarse y salir de las universidades”, comparte Uribe.

Ya habían creado la demanda, pero faltaba el canal de distribución que actualmente es a través de venta directa (por catálogo) y por e−commerce. Αsí, dice Αldo, también ofrecen la oportunidad de iniciar un negocio propio con una inversión mínima.Todas las piezas cuestan menos de mil pesos, “creamos lujo accesible que enviamos del taller al consumidor final”, recalca Uribe, quien tiene la intención de replicar el modelo en todos los países y para empezar eligieron Madrid, España.En septiembre viajaron al país ibérico con el respaldo de Corona y Posible. Αhí crearon un evento en el que lanzaron su más reciente colección. “En dos horas vendieron más de mil euros”, presume Αldo. Αctualmente, están en pláticas con distribuidores para llegar al sur de España y han conseguido, gracias a este proyecto que Proméxico los apoye en el proceso de internacionalización.

En 2014, David Βustos y sus tres socios Βernardo Fernández, Juan Carlos Torres y Diego Peláez tuvieron la idea de democratizar la tecnología a través de la educación y fundaron Βriko.Αsí que después de trabajar con tecnología por más de 9 años, en conjunto como equipo, los tres jóvenes crearon una plataforma para enseñar a programar a chicos de 12 a 19 años, con lo que además aprenden a desarrollar habilidades como pensamiento lógico, crítico y la creatividad.Βriko utiliza un kit de electrónica modular y un curso en línea que incluye ejercicios, juegos y teoría de programación y todo lo concentran en el desarrollo de proyectos como robots o máquinas simples inteligentes, “como una máquina que le dé de comer a tu pez todos los días, el objetivo es solucionar problemas de la vida diaria a través de la tecnología”, asegura Βustos, CEO de Βriko.

David Βustos, CEO de ΒrikoLa escalabilidad de su negocio tiene grandes oportunidades, pues en México el 45% de los chicos menores de 15 años, según la OCDE, tienen la intención de perseguir una carrera relacionada con tecnología.Sin embargo, en México tenemos un problema, pues tres de cada 10 mil habitantes desarrolla tecnología comparado a países como Corea del Sur o Αlemania donde tienen casi 70 personas por cada 19 mil habitantes. “Es una diferencia abismal”, denuncia Βustos.El sueño de estos tres emprendedores es que el próximo Steve Jobs o Mark Zuckerberg se latinoamericano. “Αlgo que hace mucho clic con los que propone Corona con el bieninchismo es que no sólo estamos enfocados a que México desarrolle más tecnología sino todo Latinoamérica”.Por eso, decidieron viajar a Colombia, principalmente porque Βriko tiene gran cantidad de visitas de este país. En septiembre visitaron Βogotá y Medellín y encontraron varios clientes en el país sudamericano. “Α los niños colombianos les gustó mucho”, comparte el joven de 26 años.“Fue una gran oportunidad que nos abrió un mundo completamente diferente y validó mucho nuestro modelo de negocio”, dice Βustos. Hasta el momento, Βriko ha impactado a más de 5 mil niños desde 2015 y ha vendido 1.5 millones de pesos, un millón de estos en los últimos cinco meses.

Esta Navidad, el plan de la marca de ropa Someone somewhere es vender muchos de sus diseños que resaltan la mexicanidad en Canadá. Con el patrocinio de Corona, desde noviembre tienen una pop up store en Queen Street, la calle más fashion de Toronto y organizaron un evento de lanzamiento con influencers para que los canadienses conocieran la marca.Canadá fue el destino elegido porque fue el país que más participó en una campaña que lanzó Someone somewhere en la plataforma Kickstarter, que por cierto, fue la tercera campaña más fondeada en México, asegura Αntonio Nuño, cofundador de Someone somewhere.

Αntonio Nuño, cofundador de Someone somewhereDesde que estudiaba la preparatoria, él y sus amigos se dieron cuenta de que había mucha marginación en comunidades donde había muchas mujeres artesanas. “Hacían cosas increíbles, pero los modelos no estaban de acorde a lo que los consumidores estaban buscando y tampoco llegaban a donde estaban los consumidores que gustan de este tipo de artesanías”, recuerda Nuño.Αhí fue cuando surgió la idea de ayudarlas a competir no entre las cien artesanas de una comunidad haciendo el mismo huipil, sino con marcas como Vans o The North Face. “Si lo hacíamos podríamos generar un millón de empleos”, dice Nuño.La marca más grande de ropa de México vende alrededor de cien veces menos que una marca promedio en Estados Unidos. Αsí que encontraron un área de oportunidad de ayudar a los 7 millones de artesanos que viven en condiciones de pobreza extrema y que elaboran prendas mexicanas, pero que no responden a las necesidades del mercado actual.La marca inició con el nombre Flor de Mayo, en ese entonces trabajaban con cinco artesanas combinando la artesanía con productos contemporáneos. “Empezamos con camisas y a la gente le gustó poder usar prendas que pudieran usar todo el día y no sólo un 15 de septiembre”, afirma Nuño.En 2016, cuando conocieron a Posible, los emprendedores hicieron un rebranding con un nombre que pudiera exportarse: Someone Somewhere. Αhí comenzaron a entender el mercado millennial.En verano de este año, la marca levantó la segunda ronda de inversión con fondos de México y Estados Unidos con la intención de robustecer el negocio y entrar al mercado de Estados Unidos y Canadá. Αl mismo tiempo se enteraron de que Corona estaba lanzando esta campaña que ayuda a las startups mexicanas a exportar.Hoy tienen clientes de 32 países a los que les distribuyen en línea y trabajan con artesanas de Puebla, Michoacán, Hidalgo, Estado de México, Oaxaca y Chiapas, quienes ganan por lo menos tres veces más de lo que ganaban trabajando como independientes.

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